“Valores hay, pero están desvanecidos”

31 05 2008

e confiesa seguidor de la corriente filosófica conocida como fenomenología, palabra extraña para muchos, de confuso sentido para otros y de difícil explicación en poco espacio, sin embargo al exponer su propuesta para fortalecer la identidad guatemalteca es posible vislumbrar, un poco, el sentido de su análisis, que se basa en las evidencias que le da la realidad: “Veo una Guatemala hecha pedazos por la violencia.

Antonio Gallo a la entrada de la residencia San Borja, a inmediaciones de la Universidad Rafael Landívar.

La ciudad está hecha de retazos. Cada colonia es sólo para los que viven allí y nadie de afuera entra a menos que tenga el gafete. Los de adentro miran al de afuera con desconfianza”, y es precisamente alrededor de su reflexión acerca de la realidad nacional y los valores (personales, sociales, políticos) que gira la conversación…

Ante la realidad guatemalteca, es común oír decir: ya no hay valores en este país

Los valores existen. La realidad nos da los valores, por ejemplo la belleza. Uno puede discutir sobre los grados de visibilidad de la belleza, si uno la logra ver o no, pero no negar que existe. Así también están el valor económico, el valor de utilidad de las cosas, que son algo real. No se puede hablar de los valores teóricamente, como esquemas mentales: hay que mirarlos en la realidad: en las personas, la vida política, social, económica, intelectual. Ahora, ¿cómo maneja los valores cada quien? Eso es otra cosa.

Pero a veces los valores parecen cosa de unos cuantos soñadores…

Yo no tengo duda de la existencia de los valores. Lo que crea problemas es cómo identificarlos, pues los valores son tan relativos como el conocimiento. Por ejemplo, le digo: esta silla es de madera y esta madera es marrón, pero a lo mejor usted no la ve exactamente desde el punto de vista que yo, no piensa igual y varía el conocimiento. Lo mismo en relación con cualquier verdad objetiva. Entonces, viene usted, conoce la sociedad guatemalteca y dice: esa sociedad es racista. Entonces empezamos a discutir, hasta que punto este racismo está afectando a cada persona, a cada grupo…

¿Han existido siempre los mismos valores?

Hoy todo el mundo usa el avión, el bus, el carro, nadie duda de eso. Pero hay carros mejores y peores, así como antes había otros medios de transporte. Si usted traslada este razonamiento al valor es lo mismo: hay variaciones en la apreciación del mismo. Si analiza la persona humana y sus relaciones descubre sus valores sociales y personales. Por ejemplo, hoy mucha más gente anda con su botella de agua pura, porque es una valoración que nos promete vivir mejor. Pero entonces viene el problema de ¿cómo catalogar los valores? ¿Cuáles van primero?

De Italia a Guatemala
Originario de Torino, Italia, Antonio Gallo Armosino estudió Teología en España. Llegó a Guatemala en 1960 y fue uno de los fundadores de la Universidad Rafael Landívar. Vivió de cerca los años de la guerra y la represión.
“ La gente me decía salga de aquí, porque yo entonces era vicerrector y rector en funciones, pero yo les decía: yo de aquí sólo voy a salir muerto”.
“En 1984 estuve en Chajul, Quiché, junto con otro sacerdote. Recuerdo que el jefe militar, le dijo al párroco de Nebaj: a esos dos no los conozco y cualquier cosa que digan, usted es responsable. En Chajul veíamos pasar a la guerrilla. En la montaña estaban las Comunidades en Resistencia. Me acuerdo que me llevé una Virgen de la Universidad, cargada, por toda la montaña. Me ayudó un señor que la amarró a una silla y la pusieron en una capilla. Esa es parte de la historia de Guatemala que aún no se ha contado”.

Allí es donde empiezan los problemas…

Tenemos que discutir entre nosotros que problema de diferencias hay. Una vez hice una encuesta sobre valores sociales y resultó que algunos estaban por encima del valor de la vida. Por ejemplo, cuando en política a alguien no teme que lo maten por sus ideas.

Hoy, con tanta violencia parece que la vida, como dice la canción, no vale nada.

Estamos enfrentándonos con un problema porque los valores se han desvanecido y ello es porque no se habla de ellos. Ni siquiera en los periódicos se ahonda en ellos. Se cuenta en la nota roja que este señor mató a alguien y viene un familiar que reaccionó y tomó venganza por su mano. Pero nunca se analiza si realmente tuvo el derecho de matarlo o no. Sólo se refiere el hecho, sin invitar a reflexionar.

¿Diría usted que hoy en este país hay más antivalores que valores?

Yo no diría eso. Diría que cuando en la sociedad no se habla de los valores, hay una desorientación. Claro, hay quienes dicen que los valores se dan solitos a pesar de lo malo, pero si una flor se cultiva, crece más. Si la abandona, simplemente se muere o no llega a desarrollar todo lo que se pudo. Asimismo, un valor tiene que ser cultivado. Decir que la sociedad guatemalteca carece de valores, es una forma superficial de hablar.

Retomando la figura de la flor… ¿qué valor sería básico cultivar?

Tenemos que partir de la vida misma, la vida humana, sumergida en esa vida más grande del mundo. Hoy día que somos muchos más (seres humanos) y la sociedad cambia, nacen otro tipo de valores, pero en el fondo esos valores secundarios nacen sobre la misma base de todos: la persona humana.

Es común oír decir que en esta época hay crisis de valores… ¿Es que hubo alguna época en que los valores no hayan estado en crisis?

Crisis de valores sería el paso de un tipo de valor a otro, pero en Guatemala no es que haya crisis, sino una dispersión, una ignorancia, favorecida por miles de medios de comunicación que adormecen la conciencia de la gente. Los valores, amor, solidaridad, etcétera, de hoy son tan fuertes como hace un siglo o hace 50 años. Es una utopía retroactiva decir que antes había valores, era tan hipócrita esa forma de vida como la de ahora y mucho más. Más que crisis hay una ausencia del planteamiento. Se da por descontado que el valor no se discute y hay una razón: se piensa en el valor como en la verdad. La verdad existe o no. El valor, por su parte, tiene grados, grises, dependiendo de quién lo juzgue.

Un ejemplo de eso

Hay valores, criterios que valen sólo para algunos grupos. Por ejemplo, para algunos grupos poderosos sus hijos deben tener la mejor educación y los mejores servicios, pero no reconocen la necesidad que hay en otro grupo más pobre. Sin embargo si usted les pregunta, en teoría, aquellos están convencidos de que todos deben tener iguales oportunidades, pero eso hay que llevarlo a la realidad.

¿Y cómo hacer que un valor haga ese recorrido entre los grupos sociales?

Hay que hablar de él, ponerlo dentro del discurso. Si logramos introducir los valores dentro del discurso cotidiano, el valor empieza a tomar consistencia.

¿Podría hacer un diagnóstico en la situación de los valores en Guatemala?

Tendría que buscar parámetros, no sólo morales, estéticos, sociales sino que valores económicos. Debo separar el campo. Un diagnóstico debe hacerse por sectores, no global, porque no sería válido ni científica ni humanamente. Estudiar datos estadísticos, no sólo de salud y economía, también de la forma de sentirse la gente, si están desesperados por la pobreza. Esos datos existen, pero ¿quién los toma en cuenta? Creo que hay muchas injusticias sobre la misma apreciación de la verdad nacional.

¿Como en qué caso?

La sociedad en que los valores sean conocidos y apreciados podrá, por ejemplo, decir: ese partido político ¿cómo actúa? y deducir de allí, no de los discursos, sus valores. Si aprobaron una ley ¿Qué dice ello de sus valores?

Antonio Gallo
Su nombre se pronuncia “galo”, aunque ya se acostumbró a que quienes no le conocen le digan de otra forma.
- Nació en Turín, Italia, en 1926. Sacerdote jesuita que llegó a Guatemala en 1960.

- Ha publicado numerosos libros acerca de identidad cultural, estética y antropología. Entre los títulos están: Identidad Nacional, Ver de Verdad y El otro, mi hermano.

- Fue uno de los fundadores de la Universidad Rafael Landívar, en la que fungió como vicerrector y en ocasiones como rector interino. Trabaja actualmente como investigador y catedrático en el área de Filosofía.

Moralmente ¿cómo ve a la sociedad guatemalteca?

Hay una moral general, que se fundamenta en principios como los de la Organización de Naciones Unidas. La moral básica de un chino y un guatemalteco son la misma de acuerdo a estos principios generales. Sin embargo, la moral cristiana exige un poco más: el cristianismo tiene las bienaventuranzas, como respetar al pobre, al débil. Estos valores obligan a una moral más elevada y la sociedad guatemalteca profesa principios cristianos. Está obligada a revisar sus valores actuales…

¿Cómo ve el compromiso moral de los políticos?

Políticos y congresistas deberían plantear valores sociales y políticos. Su función es crear leyes pero ¿para quiénes las crean? ¿Qué leyes necesita esta sociedad y aún no existen? Habría que analizar la estructura social, no simplemente el Producto Interno Bruto anual, porque eso es un criterio económico. Necesitan tomar conciencia de que fueron elegidos por la sociedad para estudiar esa sociedad y responder a sus necesidades.

Si usted le hablara a un grupo de niños para decirles las cosas más importantes que pueden valorar, ¿qué les diría?

A los niños habría que hablarles de formación de la conciencia. Ellos no pueden entrar en el mundo sin una conciencia de lo que son ellos. En otras palabras, sembrar en ellos una identidad nacional y no me refiero al concepto en relación con grupos étnicos. La identidad hay que formarla en todos los grupos. Conocer su ser, su destino, los elementos que influyen en su conducta y la capacidad de guiarse.

La identidad guatemalteca es algo bastante confuso aún, ¿cómo darle coherencia?

La formación de esta juventud es lo único que va a transformar la sociedad guatemalteca, pero tiene que realizarse a través de grupos, a través de asociaciones, a través de movimientos que, diríamos, faciliten al muchacho ver el futuro. Claro que todos tenemos grupos sociales, pero sin un planteamiento nacional que coordine estos esfuerzos, para darles una bandera: por ejemplo, este año, cultivemos los valores de verdad, o de la justicia, o de la bondad y comprensión. No hay algo que les dé la capacidad de actuar realmente sobre problemas como la diferencia de prejuicios, ese racismo, no biológico sino psíquico que aún existe. Mire las colonias, si usted no saca su carnet no entra a ninguna parte. Guatemala está hecha pedazos por el miedo. Hemos llegado a un punto tal de miedo por lo cual cada grupo se defiende por su cuenta y eso no puede seguir así.

Otro problema es la corrupción en esferas públicas, ¿cómo cultivar desde la niñez un rechazo a estas actitudes?

Hay que formar la conciencia del daño que hace a la sociedad ese tipo de corrupción. Claro, está la ley, pero cómo se va aplicar si la misma justicia está corrompida. El hombre de la calle actúa al nivel de la calle, pero los que están en las instituciones de gobierno deben actuar al nivel de gobierno, no al de la calle.





Guatemala en Crisis con el Petroleo

31 05 2008

Muchos de nosotros sufrimos con el aumento del combustible dejando de comprar cosas por tener para el combustible, pero eso no nos debe lo que nos debe de preocupar es como Estados Unidos explota a paises petroleros para poder saciarse de ellos y no tener problemas provocando guerras, y muertes, no debemos perder la cabeza con este problema global y seguir siempre adelante.








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